In the evangelizing missions in the New World, São José de Anchieta was able to exercise the fullness of his many talents. He is recognized for being a pioneer in many aspects of Brazilian culture, including literature and theater, for which he was elected the national patron.

The theater was a true catechizing mechanism used to bring the Catholic message into the indigenous universe. Certainly, Anchieta’s first contact with theater took place in Coimbra, where he studied during his youth.

His writing of records and presentations were motivated by patron’s day celebrations and visits by religious authorities, or the receiving of images and relics of saints. The interpreters of his plays, the characters created by Anchieta, included teachers and students from the Society of Jesus schools, as well as groups of missionaries, indigenous people and members of church brotherhoods.

His work, the Auto da Pregação Universal, commissioned by Manuel da Nóbrega, for Christmas 1561, figures among his best work. It was written to include presentations performed along the entire Brazilian coast in different adaptations.

The most productive phase of Anchieta’s literary activity is the final part of his life, corresponding to almost a decade, when he lived mostly in the Captaincy of Espirito Santo, from 1588 to 1597. In 1595, he composed his most expressive play, the Auto Na Vila de Vitória, in honor of São Maurício and as an allegory of political, moral and religious issues relevant at that time.

In July 1597, his writings began to demonstrate his trembling hands, and weakened body, on the verge of eternal rest. He wrote the Letter of the Visitation of Saint Elizabeth, in which the Saint teaches a pilgrim on the mercy and consolation of Mary, who, in the end, appears to him, promising help to all the Captaincy.

En las misiones evangelizadoras del Nuevo Mundo, San José de Anchieta pudo ejercer la exuberancia de sus talentos. En este camino, se convirtió en pionero en numerosas frentes de la cultura brasileña, incluidas las artes literarias y teatrales, de las que es mecenas nacional.

El teatro fue una verdadera empresa catequizadora, para hacer dialogar el mensaje católico con el universo indígena. Ciertamente, el primer contacto de Anchieta con el teatro tuvo lugar en Coímbra, donde estudió en su juventud.

La escritura de autos y sus presentaciones eran motivadas por fiestas de patronos, visitas de autoridades religiosas, además de ingresos de  imágenes y reliquias de santos. Los intérpretes de los personajes creados por Anchieta eran profesores y alumnos de los colegios de la Compañía de Jesús, así como grupos de misioneros, indígenas y miembros de cofradías.

En su obra sobresale el Auto da Pregação Universal, encargado por Manuel da Nóbrega para la Navidad de 1561. El primer texto de este tipo escrito en Brasil, en tupi, portugués y español, es la obra de Anchieta más representada, escenificada por toda la costa brasileña y con diferentes adaptaciones. 

La fase más productiva de la actividad dramatúrgica de Anchieta es la parte final de su vida, correspondiente a casi una década, vivida mayoritariamente en la Capitanía de Espírito Santo, de 1588 a 1597. En 1595 compuso su obra más extensa, el Auto En la Villa de Vitória, en honor a San Mauricio y como alegoría de cuestiones políticas, morales y religiosas.

En julio de 1597, ya con la letra traduciendo el temblor de las manos de un cuerpo debilitado, al borde del descanso eterno, escribe el Auto de la Visitación de Santa Isabel, en la que ésta instruye a un peregrino sobre la misericordia y el consuelo de María, quien, al final, se le aparece prometiendo ayuda a toda la Capitanía.